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Los hermanos Potter  y el secreto de la cámara


Capítulo 02: Nido de serpientes

Los días entre la recepción de la carta y la salida del tren se convirtieron en siglos para los niños Potter. Con Albus nervioso, James impaciente y Lily enfurruñada, Ginny tenía cada vez más dificultades para mantener la paz en la casa.
- Como la escuela no empiece pronto, voy a tener que atarlos - Ginny sirvió el té y se dejó caer en el sofá, junto a su cuñada Hermione.
- Si te sirve de consuelo, Rose lleva todo el verano pinchando a Hugo.
- Me recuerdan a mis hermanos y a mí cuando éramos pequeños…
- Sí… definitivamente, los Weasley sois muy parecidos - Hermione dejó escapar una carcajada - Los niños han salido a tu familia.
- Todos no. Te recuerdo que tu hijo se parece a ti - Era cierto, Hugo había heredado el cabello castaño de su madre y era un pequeño sabelotodo, aunque sus ojos y sus pecas eran como las de Ron - Y de los míos… Albus es el único Weasley. James es idéntico a su padre… en todo.
- Lily es pelirroja.
- Lily es como su abuela. Petunia nos dio unas cuantas. Mi hija es pelirroja, pero es una Evans.
- Definitivamente, nuestros niños son nuestros.
- Sí de eso no cabe la menor duda… pobre Neville, la que le espera…
- No seas alarmista.
- James Potter II. No te digo más.
Ambas mujeres soltaron una carcajada.
- Bueno, míralo por el lado bueno… entre lo que sabemos de sus abuelos y lo que hicimos nosotros, les llevamos bastante ventaja…
- Eso me preocupa todavía más. Siendo hermana de Fred, George y Ron Weasley y casada con Harry Potter… mi hijo consiguió sorprenderme. Deberías haber visto cómo volvieron sus túnicas… por no hablar de la carta semanal de Neville… Aunque supongo que no se puede esperar otra cosa de un Potter-Weasley… Ay, Merlín, sólo espero que Albus no sea tan… tan…
- ¿Potter-Weasley?
- Exacto.
Una serie de gritos y golpes llegaron desde el piso de arriba.
- Ya la están liando otra vez… - Ginny puso su mano sobre el brazo de Hermione para evitar que ésta se levantara - Déjalos, si subiéramos cada vez que arman jaleo, nos pasaríamos el día arriba y abajo. Si el follón supera el minuto y medio, es cuando tenemos que salir corriendo.

Un piso más arriba, los cinco niños se amontonaban en la habitación que compartían James y Albus. En ese preciso instante, Rose y Lily estaban intentando ahorcar a James, mientras Albus intentaba detenerlas y Hugo se partía de risa. La razón era un comentario que había hecho el pelinegro. Las pequeñas peleas eran habituales entre los niños, y solían acabar tan rápido como empezaban. Esta no fue una excepción.
- Bueno, va, ahora en serio - dijo Rose, ya calmada - Háblanos de la escuela.
- Lleva haciéndolo todo el verano - suspiró Lily.
- Ya, pero a mí no me interesan las alegres aventuras de Jimmy Potter. Yo lo que quiero saber es cómo son los profes, los alumnos, el castillo… 
- Neh, eso no es interesante - protestó Hugo, a quien le interesaban más las historias de su primo - Cuenta otra vez lo de la conserje.
- Ay, no por favor, esa historia otra vez no…
James se quedó pensativo un momento. Después esbozó una sonrisa traviesa.
- ¿Os gustaría ver el colegio?
- ¿Ver? Eso es imposible, Jimmy - respondió Albus - Estamos muy lejos.
- Pues yo tengo una forma de ver el cole y a todos los que están dentro.
- ¡Venga ya!
- ¡Fantasma!
James se levantó y se dirigió hacia su baúl, que esperaba bajo la ventana a terminar de ser preparado. Se inclinó sobre él y empezó a buscar algo en el fondo.
- ¡Fijaos en esto! - exclamó, dejando lo que había sacado en el suelo, en el centro de la habitación.
- Sólo es un pergamino - señaló Lily.
- No, no lo es - James sacó su varita y, tocando el pergamino susurró - Juro solemnemente que esto es una travesura.
El pergamino empezó a llenarse de líneas, como si una mano invisible hubiese empezado a dibujar rápidamente. Tras unos instantes…
- ¡Waaaala! ¡Un mapa! - Hugo cogió el pergamino y empezó a darle vueltas - ¿Esto es Hogwarts?
- Todos y cada uno de sus pasillos, aulas, escaleras y rincones varios - respondió James, orgullosamente - Incluidos los pasadizos secretos.
- ¿Qué son esos puntitos? - preguntó Lily, señalando uno de los puntitos que se movían.
- Gente - respondió James.
- ¿En serio? - Rose le arrebató el mapa a su hermano y se inclinó sobre él.
- Sí. Mira, esta es la momia McGonagall, de Transformaciones - indicó James, señalando un puntito en un despacho - Aquí están Taylor y Von Trussle, de Pociones y Defensa Contra las Artes Oscuras - eran dos puntitos reunidos en la sala de profesores - Y este de aquí es el director Longbottom - el último puntito estaba cerca de los invernaderos - Le gusta mucho la herbología, hace unos años daba clases. Ahora las da el profesor McMillan, que es amigo suyo, aunque a veces el director se pasa por los invernaderos.
Albus cogió el mapa de las manos de su prima y lo miró.
- Oye, Jim… ¿de dónde lo has sacado? No creo que un alumno de segundo deba tener esto.
- Lo tenía papá en un cajón. Lo vi usarlo una vez, antes de entrar en Hogwarts. Lo cogí la noche antes de coger el tren. No me acordaba muy bien de cómo se activaba, Cory y yo tardamos un siglo en averiguar cómo usarlo. Pero desde entonces, no han pillado… casi nunca.
- Jim, robar está mal, y más si es a papá…
- ¡No seas memo, Al! Además, papá no lo ha echado en falta, ¿no? Y de todas formas… ¿para qué quiere él un mapa de la escuela?
- A mí sigue sin parecerme bien…
- Oye, James... - interrumpió Lily - ¿De verdad hay una momia dando clase? - la pequeña señalo el puntito que tenía el letrerito “M. McGonagall”
- ¿Eh? ¡Qué va! Es que es muy mayor… ¡pero sí hay un fantasma!

Un par de días más tarde, por fin, llegó el día de coger el Expreso de Hogwarts. A medida que veía a sus padres sacar los baúles, la jaula de Winter y el resto de trastos del coche y ponerlos en los carritos de la estación, Albus empezó a sentir que su estómago se hacía pequeñito y las piernas le empezaban a temblar. James salió corriendo contra la barrera emocionado, seguido por Ginny y Lily pero Albus tenía sus dudas. Parecía tan sólida…
- Tranquilo, Albus. Al principio da un poquito de miedo, pero luego no es nada. Hasta es divertido.
Albus no sabía si su padre se refería a cruzar la barrera, a la escuela o a ambas cosas. Harry pasó el brazo por los hombros del niño y lo acompañó a través de la barrera.

El andén 9 y ¾ estaba repleto de estudiantes despidiéndose de sus familias y saludando a sus amigos. El caos reinaba por doquier.
Harry y Albus se reunieron con Ginny y Lily, quienes estaban junto al carrito de James, acompañadas por Ron, Hermione, Rose y Hugo. Al poco, se les unieron el resto del clan Weasley, ya que sus también primos Victoire, Dominique, Louis (los tres hijos de Bill y Fleur), Molly, Lucy (hijas de Percy y Audrey) y los mellizos Fred y Roxanne (hijos de George y Angelina) debían coger también el tren. Mientras los adultos charlaban, los niños, salvo Albus y los mellizos, que eran de primer año, y Lily y Hugo, que aún no tenían edad para ir a Hogwarts, se dispersaron, buscando a sus amigos.

El tren empezó a silbar, indicando a los alumnos que ya era hora de que terminaran de despedirse y subieran. Un caos de adioses, besos, abrazos y consejos cayó sobre las familias. Albus se separó de su madre, confuso, y se acercó al tren. Por detrás, James le empujó.
- ¡Venga, Al, date prisa, quiero encontrar a Cory antes de que el tren se ponga en marcha!
- ¿D… dónde me pongo?
- Donde quieras, eso da igual. Mira, tú pégate a mí y ya está. ¡Y avísame si ves a Cory!
- Si no se quien es…
- Sí que lo sabes, lo conociste en Madame Malkin.
Albus se quedó sorprendido. Cory era el famoso amigo de James, quien no había dejado de nombrarle en todo el verano. Pero jamás hubiese imaginado que el rubio fuese ese Cory. Aunque bueno, la niña se había referido a su hermano como “el gran amigo” del rubio, ¿no?
De cualquier forma, no tuvieron que buscar mucho. Albus tropezó con un pie, que resultó pertenecer a la hermana de Cory.
- ¡Pero mira que eres torpe, Al! - se burló James, tendiendo la mano amablemente a la niña y pasando de su hermano.
- Espera a ver a mi hermana haciéndose un lío con los escalones… - el rubio Cory se ganó un golpe de su hermana, que de todas formas no le hizo mucho daño.
- Íbamos a buscar sitio al fondo - explicó ella, dirigiéndose directamente a Albus e ignorando a James - delante está lleno.
Los cuatro niños se encaminaron hacia la parte final del tren. El último vagón parecía vacío. Albus, que iba delante, acompañado de la niña, abrió la puerta del compartimento… y se quedó como petrificado.
- ¿Qué pasa? - James se asomó por encima de los dos pequeños - ¡¡¡PUAJJJ!!! ¡Teddy, saca la mano de ahí!
Los niños habían sorprendido a Teddy Lupin, ahijado de su padre y una especie de hermano mayor - modelo a seguir para los pequeños Potter, con las manos bajo la falda de su prima Victoire. Rápidamente, ambos se separaron, la joven muy roja y estirándose la falda.
- Jimmy, Albus, algún día seréis mayores y veréis lo divertido que es estar con una chica - comentó Teddy alegremente, saliendo disparado del compartimento y dirigiéndose hacia la salida - ¡Portaos bien, y sed buenos con las niñas! - se despidió, saltando después al andén.
Victoire miró a los chicos, que la contemplaban divertidos, y salió precipitadamente del compartimento.
- Me voy delante, con los prefectos. Nada de liarla, que os conozco, ¿eh? 

Los cuatro tomaron asiento. La rubita abrió una cesta que llevaba en brazos y dejó salir de ella una bola peluda y blanca.
- Este es mi gato, Riku - presentó. El animal se quedó mirando fijamente a Albus.
- Creo que no le gusto… - dijo el pelirrojo, incómodo por la mirada felina.
- ¡Qué raro! - le pinchó James.
- No creas… el bicho tiene la manía de hacer eso - comentó Cory, que no se llevaba muy bien con la mascota de su hermana.
El gato lo miró, ofendido, y se acomodó en el regazo de su ama.
- ¡Anda, mira, si el gatito también es un Malfoy! - rió James.

El tren no avanzaba muy rápido, según le parecía a Albus, pero avanzaba. Al poco rato, James y su amigo se sentaron en un lado del compartimento, planeando posibles trastadas para el nuevo curso. La niña, con su gato en brazos, se sentó junto al pelirrojo, que miraba por la ventana.
- ¿Te llamabas Albus, no? Albus Potter.
- Sí. ¿Tú eras…?
- Lisse. Lisselotte Malfoy, pero todo el mundo me llama Lisse.
- Un nombre muy bonito.
- Gracias.
- A mí puedes llamarme Al, si quieres.
La niña dirigió la mirada hacia los dos mayores.
- Son muy amigos - comentó - ¿Te llevas bien con tu hermano?
- A ratos… me llevo mejor con mi hermana. Se llama Lily, por mi abuela. Pero aún no puede venir a Hogwarts.
- Scorpius y yo nos peleamos a veces. Le gusta pincharme, pero en el fondo nos queremos mucho. Estamos muy unidos, supongo.
- ¿Y qué pasa con Cory?
Lisse lo miró, confundida. Luego, comprendiendo, dejó escapar una risa.
- Cory es Scorpius - explicó.
- ¡Ah! ¿Y por qué le llamáis Cory?
- Porque los niños pequeños no saben decir Scorpius. Ninguno de los dos sabía pronunciarlo bien al principio, nos salía algo como “Coriu”. A mi padre le hacía gracia, y empezó a llamarle Cory y así se quedó. Pero sólo deja que sus amigos le llamen Cory.
- Entonces tendré que llamarle Scorpius…
- Hombre, supongo que siendo el hermano de su mejor amigo, te dejará que le llames Cory - Lisse se encogió de hombros - de todas maneras, a mí puedes llamarme Lisse siempre que quieras.
- ¿Te caigo bien? - Albus solía quedar siempre por detrás de su hermano, más extrovertido, por lo que, fuera de sus hermanos y primos, no tenía amigos.
- Sí. Y lo más importante, le gustas a Riku.
Albus miró al gato.
- Yo no le gusto a los animales.
- A Riku sí. Venga, tócalo, es muy suave.
Lentamente, Albus apoyó su mano sobre la cabeza del minino y le rascó las orejas. Riku cerró los ojos y ronroneó.
- ¿Lo ves?
- ¡Qué raro! Normalmente a los animales no les gusto…
- A lo mejor piensan que no te gustan y por eso no les gustas.
- No es que no me gusten… es que me dan un poquito de mido - admitió el niño, avergonzado.
- ¿Por qué?
- No lo sé. Porque soy un cobarde.
- No creo que lo seas - Lisse lo miró, muy seria. Luego sonrió. A Albus le gustaba la rubia, le recordaba un poco a su hermanita.
- Sí lo soy - dirigió la mirada hacia los mayores - James no. James es muy valiente. Y listo. Y divertido. Y tiene mucha suerte. Siempre está haciendo trastadas, pero nunca le riñen mucho. Todo el mundo lo quiere. A su lado, yo valgo muy poquito.
- Pues a mí me parece un presumido y un tonto. Tú me gustas más.
Albus se puso rojo.
- ¿Quieres… quieres ser mi amiga?
- ¡Claro!
- ¡Vosotros dos! - interrumpió James - ¿Qué estáis conspirando?
- Intentamos decidir qué hacemos primero: volar un retrete o teñir de verde al perro de la conserje - respondió rápidamente Lisse.
- ¡Vaya, qué ideas más buenas! - James puso su mejor sonrisa. Albus apartó la mirada. Ya estaba, James se iba a quedar con su amiga - Oye, Cory, tu hermana mola. Podríamos hacer las dos cosas.
- Gracias, pero preferimos hacer nuestras propias faenas.
Albus miró a Lisse con admiración. Era la primera persona que se resistía a los encantos de James y, encima, le dejaba mal.
- ¿Sabes ya en qué casa te gustaría estar? - preguntó la rubia, volviéndose hacia Albus.
- Pues… la verdad es que no lo había pensado… toda mi familia es de Gryffindor, aunque mi padre dice que todas las casas son buenas, que de todas han salido grandes magos.
- Mi padre dice que de todas han salido magos malos. Mi familia es toda de Slytherin.
- Ya, James es de Slytherin.
- Dicen que es la casa de los malos.
- Mi padre me habló de un director de Hogwarts, uno de los mejores, que era de Slytherin.
- Ya. Yo no me creo que los de Slytherin sean todos malos. Mi padre y mi hermano no lo son.

Por fin, el tren llegó a su destino. Los chicos bajaron, emocionados.
- ¡¡Primer año!! - el vozarrón de Hagrid, quien, a pesar de los años, seguía siendo el fiel guardabosques de Hogwarts, resonó por encima del griterío de los estudiantes - ¡¡Los de primer año, aquí!! Hola, James, hola Albus, ¡qué mayores! Me alegro de veros - los chicos conocían a Hagrid desde que eran muy pequeños - Albus, quédate aquí conmigo, tu amiguita también. Vosotros dos, largaos, que ahora mismo estoy  ocupado. ¡¡Primer año!! ¡¡Primer año, aquí, conmigo!! ¡¡Vamos niños, primer año, todos aquí!!
James y Scorpius se despidieron de sus hermanos y se fueron corriendo con el resto de estudiantes. Alrededor de Hagrid, Albus y Lisse empezaron a agolparse un montón de niños. Albus se alegró al ver que la mayoría estaban tan asustados como él. También le animó distinguir las caras de los mellizos Weasley.

Una vez reunido el pequeño rebaño, Hagrid los condujo hacia el lago, donde una pequeña flota de barquitas los esperaba.
- Cuatro por barca, venga niños, que nos están esperando… - Hagrid fue ayudando a los niños a subir a las barquitas. Albus se sentó con Lisse, y rápidamente se les unieron los mellizos. Cuando todos los alumnos estuvieron acomodados, Hagrid, que ocupaba una barca para él sólo, pasó al frente e hizo avanzar los botes.
- ¿Quién es ella? - pregunto Fred, al reparar en la rubia.
- Lisse, la he conocido en el tren. Es la hermana del mejor amigo de James. Y mi amiga - presentó Albus, con orgullo.
- ¡Encantada! - exclamó Roxanne, siempre alegre - Yo soy Roxanne, y él es mi mellizo, Fred. Somos primos de Albus.
- ¿En serio sois mellizos? - Lisse los miró, extrañada. Fred era de piel oscura y con pecas, mientras que Roxanne tenía la piel clara y el pelo pelirrojo, parecida a Albus. Los mellizos sonrieron.
- Es que yo me parezco a nuestra madre y Roxy a nuestro padre - explicó Fred.
- Y al resto de la familia - completó su melliza, con una risita.
No pudieron seguir hablando, pues el castillo de Hogwarts se alzó, imponente, ante ellos. Un montón de “ohs” y “ahs” salieron de la pequeña flota.

Por fin alcanzaron la otra orilla del lago y se acercaron a la puerta del castillo, entre emocionados y asustados. Una mano se posó sobre el hombro de Albus, haciendo que pegara un salto.
- ¡Jolín! ¡Casi me da un infarto, Rosie!
Albus abrazó cariñosamente a su prima, que llegaba sin aliento.
- Yo sí que me he dado un susto de muerte. Perdí de vista a Fred y Roxanne en el andén - Rose hizo un gesto de saludo a sus primos - Por cierto, yo soy Rose - añadió, mirando a Lisse.
- Lisse ¿También sois primos?
- Sí, somos muchos. Mi madre tiene cinco hermanos.
- Seis - corrigió Fred - El tío Fred murió antes de que naciéramos.
- ¿Y todos tienen hijos? - Lisse estaba impresionada. Ella no tenía casi primos.
- Todos no, el tío Charlie no está casado, ni tiene niños - explicó Rose - Pero todos los demás sí, y ninguno es hijo único. Yo tengo un hermano, Hugo, empezará el año que viene.
- Yo también tengo un hermano, Scorpius, está en segundo.
- Es el mejor amigo de James - añadió Albus. Después tuvieron que callar, porque la puerta se abrió y un hombre alto, de cara amable, los recibió.
- ¡Silencio, niños! - pidió, con una gran sonrisa - Bienvenidos. Soy el profesor McMillan, y estoy aquí para presentaros al que será vuestro hogar durante los próximos nueve meses. Seguidme, chicos, es hora de la selección.
Los nuevos alumnos entraron, cuchicheando sobre la famosa selección. Ninguno sabía exactamente en qué consistía, y algunos estaban muy nerviosos. Entre ellos, Albus. El profesor McMillan los condujo a una salita y les dijo que esperaran un momento y que no hicieran mucho ruido.
- ¿De qué va la selección? - le susurró a Lisse y Rose, que estaban a su lado.
- Ni idea - respondió Rose - mis padres no han querido decirme nada.
- Mi hermano me dijo que es una especia de prueba - añadió Lisse - pero no me ha dicho en qué consiste.
- Ya, algo así me dijo el mío. Me dijo que era una prueba muy importante y difícil.
- ¿Qué dices? - las chicas parecían un poquito asustadas.

Un ratito después, el profesor McMillan abrió otra puerta, en lado contrario por el que habían entrado, y los condujo al  Gran Comedor. En aquella gran sala, cuatro largas mesas, ubicadas bajo un imponente techo que imitaba el cielo exterior, estaban llenas de estudiantes, que miraban con curiosidad a los novatos. En uno de los extremos, Albus vio a su hermano, sentado junto a Scorpius, ambos con sonrisas traviesas. Albus tragó saliva, si tenía que pasar una prueba, prefería hacerlo sin tener a su hermano de testigo. Así no podría recordársela si le salía mal.
Un hombre se puso en pie y pronunció un discurso de bienvenida, al que Albus apenas prestó atención, pero reconoció a Neville Longbottom, viejo amigo de sus padres y actual director de la escuela. Se dedicó a observar a los profesores. Vio a una señora mayor, de mirada severa, y supuso que sería la profesora McGonagall, que ya daba clase en tiempos de su padre. Apenas reconocía al resto de profesores. Le llamó la atención una profesora joven de mirada simpática, sentada junto a un profesor, también joven, de aspecto algo siniestro. Ella charlaba animadamente, mientras que él asentía y miraba hacia los nuevos alumnos.
Terminado el discurso de bienvenida, el director Longbottom se retiró y una mujer gruesa trajo, cojeando, un taburete y un sombrero, que dejó en manos del profesor McMillan, quien sacó un pergamino de entre los pliegues de su túnica.
- Recuérdame que mate a esos dos - susurró Lisse, dirigiendo una mirada de odio hacia sus hermanos.
Uno a uno, los alumnos fueron llamados y enviados por el sombrero parlante hacia una de las mesas, que aplaudía cada vez que recibía un nuevo miembro.
- ¡Malfoy, Lisselotte!
Lisse sonrió a Albus y avanzó, sentándose bajo el sombrero, que le quedaba muy grande y le cayó hasta la nariz. El sombrero se lo pensó un poquito y finalmente gritó:
- ¡Slytherin!
La mesa de Slytherin aplaudió a nuevo miembro. Albus vio a Scorpius y James saludándola al llegar, el primero con un fuerte abrazo y el segundo con unas palmaditas amistosas.
Los alumnos siguieron pasando y finalmente…
- ¡Potter, Albus!
Albus avanzó, sintiendo cómo le temblaban las piernas. Su prima Rose le dio una palmadita de ánimo y los mellizos sonrieron. A lo lejos, vio que Lisse, Scorpius y James también sonreían. Se sintió un poquito más aliviado. Al menos, alguien seguiría apreciándole si lo hacía mal.
Cuando le pusieron el sombrero, una vocecita sonó en su cabeza, celebrando encontrarse con “otro vástago de Potter” y cuestionándose dónde estaría mejor. Albus, que no sabía que pensar, no pudo evitar concentrarse en su hermano y en su nueva amiga.
- Así que tu hermano y tu amiguita, ¿eh? - le susurró el sombrero - en ese caso, supongo que lo mejor es… ¡Slytherin!
De nuevo, la mesa bajo el estandarte verde y plata rompió en aplausos y vítores. Lisse lo recibió con un abrazo y James le revolvió el pelo.
- Bienvenido, pequeña serpiente - lo saludó.
El resto de la selección transcurrió sin nada especial, salvo por el hecho de que sus primos fueron todos a Gryffindor. Ante el gesto de disgusto de Albus, Lisse le consoló diciéndole que podrían juntarse durante las horas libres.

Después de la selección llegó una suculenta cena y después, los prefectos acompañaron a los nuevos alumnos a sus respectivas salas comunes.
Los dos prefectos de Slytherin, un chico y una chica de porte altanero, que los miraron con un poco de desprecio, los llevaron hacia abajo, hacia las mazmorras.

La sala común era amplia y estaba salpicada de mullidos sillones de color verde oscuro colocados alrededor de pequeñas mesas negras y plateadas. Las chimeneas tenían el fuego de color verde esmeralda y unos grandes candelabros de plata, con cristales también de color verde. Toda aquella ostentación dejaron impresionado a Albus, acostumbrados a ambientes menos sobrecargados y ricos. Les señalaron las puertas que conducían a sus dormitorios, donde ya les esperaban sus equipajes.
Albus echó un vistazo a sus compañeros de habitación y de curso. Todos le parecieron unos niños de papá, orgullosos y altaneros. Un poco como se ponía su hermano James a veces, pero James solía ser simpático la mayor parte del tiempo y estos chicos no parecían muy agradables. O tal vez fuera que Albus no les gustaba demasiado. De cualquier manera, el pelirrojo no se sentía muy a gusto y decidió salir un rato a la sala común.
Allí encontró a Lisse, acompañada por su inseparable minino, acomodada cerca del fuego.
- Hola - la saludó, sentándose a su lado, en el suelo.
- Hola. ¿Qué tal tus compañeros?
- Un poco estirados, creo. No sé si voy a encajar muy bien aquí.
- Bueno, si el sombrero te ha puesto aquí por algo será. Yo creo que todos estamos un poquito asustados, pero no queremos aparentarlo, por eso se comportan como si fueran los dueños del colegio.
- Ya… si es así, supongo que cambiará con el tiempo.
- Eso espero, porque tengo ahí a una corte de princesitas…
Albus no pudo evitar reírse ante el comentario.
- ¿No te gustan las princesitas?
- ¿Sabes lo que hacían las princesas? Quedarse en casa cosiendo y esperando a que el señorito príncipe volviera de Merlín sabe qué. No, yo prefiero ser una guerrera y tener algo de acción.
- Si acción es lo que quieres, conmigo no te va a faltar, pequeña - bromeó James, asomando la cabeza por detrás de un sillón.
- Prefiero las princesitas.
Scorpius y James se acomodaron junto a sus hermanos. James traía una caja de grajeas, que compartió con los demás.
- ¿Qué tal los primero momentos? - preguntó Scorpius.
- Psé - respondió su hermana.
- Se animará cuando empiecen las clases.
- Ya veréis - añadió James, jugueteando con las grajeas - dentro de poco estaréis cargados de trabajo y no tendréis ni un minuto libre. Os lo vais a pasar…
Estuvieron hablando un rato, pero Albus se distrajo mirando las serpientes. La sala estaba llena de ellas: en los candelabros, en las patas de las mesas, en las paredes… todo estaba decorado con serpientes.
- La serpiente es el símbolo de Slytherin - le comentó Lisse, sacándole de su ensimismamiento.
- ¿Eh? Ya, ya lo sé.
- Es que a Al le encantan las serpientes - explicó James - Nosotros nos vamos a la cama - añadió - Mañana empiezan las clases y es mejor cogerlas con energía.
Los dos mayores se fueron, dejando a los niños contemplando una preciosa talla de dos serpientes que había alrededor del hueco de la chimenea.
- ¿De verdad te gustan las serpientes?
- Mucho. Son las únicas que nunca me miraban mal.
- Qué raro. Normalmente, a la gente no le gustan las serpientes.
- ¿Crees que soy raro?
- Creo que eres especial - Lisse le dio un beso en la mejilla y se levantó - Me voy a dormir. Buenas noches.
- Buenas noches.
Albus se quedó mirando las serpientes un ratito más. Luego se fue a la cama, pensando que poco le importaba cómo fueran sus compañeros o cómo fueran las clases. Tenía una amiga que lo consideraba especial, y eso era algo nuevo para él. Y le gustaba. Le gustaba mucho.
Making Off:
Breve historia sobre Albus:
El pequeño Albus tiene un poco de complejo, pero nada grave :P no os preocupéis. Tened en cuenta que se ha criado con un hermano líder en potencia, una hermanita pequeña y adorable y unos padres famosos que se preocupaban mucho por la seguridad. Además, tiene un montón de primos. Eso afecta, claro. El pobre nunca ha tenido una amiga sólo para él XD A pesar de todo, Albus quiere mucho a sus hermanos y viceversa. Sólo se sorprende porque es la primera vez que está más o menos solo y puede desarrollarse con libertad. Se meterá en líos, pero ahí estarán su hermano y su amiga para defenderle. ¿Para eso están, no?
Cosas varias:
- Empecé a escribir el capítulo… y no fui capaz de terminarlo desde que empezó el capítulo 4x01 de Hospital Central hasta el minuto 1.11.07. Después, inspiración completa :P
- Mi pobre gato ha estado media hora haciéndole mimitos a la pantalla, esperando que alguna caricia.
- Los primos Weasley aparecerán de vez en cuando, pero no muy a menudo. Es que son muchos…
- Al principio pensé en poner a los chicos en Gryffindor, convirtiendo a los Malfoy en los primeros en ir a esa casa (con perdón de Sirius) pero al final me pareció que el “lado oscuro” puede traer más juego.
- Deliberadamente, los chicos (y prácticamente toda su generación) apenas saben nada de la juventud de sus padres. Esto es para darle más juego a la historia. Además, las generaciones que viven malos tiempos, no suelen hablar de ellos.
- Al final mi gato  se ha cabreado porque no le hago caso y se ha puesto a pasearse por el teclado y a morderme las muñecas. Ha escrito más que yo -.-
- La historia se irá animando poco a poco, lo prometo :P

1 Comment:

  1. Sandra said...
    ¿Albus habla pársel?
    No sé, me dejas con muchas incógnitas capítulo a capítulo ;)

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